The Day After

 

Photo by Joelle Santos @azuquita.prieta

“Perdóname”, resbaló de su boca varías veces terminando barriendo el piso. En cambio ella, hizo todo para que el perdón de la boca para afuera no se la comiera. Todo lo que se debía hacer se hizo; sacar la basura, quemar la furia, y prender la estufa con el café a todo dar. Saqueo el más mínimo recuerdo con anís y helado con sabor Oreos.

Para ella el perdón era eso: quemar lo desecho para que no reviva. Sin embargo, el proceso era más largo…se requería tiempo más que nada, ¡tiempo! El perdón que andaba buscando no son actos; como quemar objetos y ensuciar su boca con malditas malas palabras, más bien, es dejar los tetéres intactos. Perdonar es afirmar que ya no molestan las flechas lanzadas, caminando sin tener que llevar vainas cargadas en la espalda. Sobre todo, que el perdón no sea de la boca para afuera… es de adentro, si no comerá su víctima con ansias como un veneno silencioso.

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“Forgive me,” it slipped from his mouth several times ending sweeping the floor. Instead, she did everything she could so the forgiveness from the mouth out cannot eat her. Everything that has to be done was done; throwing out the garbage, burning the anger, and turning on the stove with coffee in full swing. Plunder the slightest recollection with anise and flavored ice cream and Oreos.
For her forgiveness was this: burn the waste so it can’t revive. However, the process was longer…time is required more than anything, time! The forgiveness she was searching for is not an act; like burning objects and soil your damn mouth with profanity, rather, it is to leave things intact . To forgive is to realize the thrown arrows no longer bother, walking without carrying pods loaded on the back. Above all, that forgiveness is not the one that comes out of the mouth… it’s in, if not it will eat its victim forward as a silent poison.

Conjugar

Esta es una colaboración con la escritora Melissa Arévalo de Galápagos, Ecuador.

Arropando el piso, su cuerpo.
De frente su boca, al suelo.
Pares ojos con espejo no
empañado, cubriéndolos.
En papeles con imprimidas letras…
su cabellera indígena
– un relámpago sereno –
rondando por el margen
de páginas.
La observan afuera…
movimiento de labios esos
pronunciando sílabas
de quienes escribieron,
en su momentos débiles.
Débiles nosotros…
reencarnamos en lengua de ella
según lee algo,
según lee algo que no,
según lee algo que no eres tú…
ya es mía, ya fue mía, ya será mía
a lejos, a lo cerca,
en ese libro.

—F.P. @Mujerconvoz_poetry

Espero además hacer algo con esa ansiedad, hundirme en los abismos de tus lunares,desaparecer de ti por fin, crearme nuevos mundos con los trozos que dejaste en mí, dejar de tratar desesperadamente de conjugarme contigo, que vivas por primera vez por mí,en mí y para mi, espero enseñarte que la mejor forma de vivir en mí es en el olvido, que a veces por muy egoísta que suene debes dejarme ir, debes dejarme ser viento, mar, poesía. Espero hacer algo aunque sea por una vez, dejar de huir para comenzar, espero poder terminar lo que no pude concluir, este poema por ejemplo, espero por lo menos que me dejes extrañar a mi vieja amiga soledad que me acompañaba en las noches de Julio, solas, entre botellas de vino
espero al menos comenzar a escribir.

—Melissa Arévalo @meliare99